BENVID@S Á BIBLIOTECA DO IES DAVIÑA REI

Benvid@s á Biblioteca do IES Daviña Rei.
Se queres coñecer as actividades que se están a realizar dende a Biblioteca, visita periodicamente o noso blog.
Contacta con nós no correo electrónico davibiblio@gmail.com

TALLERES DE LECTOESCRITURA

Nesta páxina poderedes compartir os vosos soños ou as vosas inquedanzas... esas creacións que esperan, desexosas, un destinatario que as reciba, que as sinta, que as viva ou as recoñeza como propias.


ANIMÁDEVOS!!!!  Podedes enviar escritos, vídeos, gravacións de audio...Non é preciso que asinedes as vosas colaboracións, por se alguén prefire refuxiarse no anonimato. Contacta con nós no correo davibiblio@gmail.com ou directamente na biblioteca.
QUE COMECE XA ESTA AVENTURA DAS PALABRAS!!!

ABRIL 2012


      Mi única esperanza. Le doy mi destino a cambio de ser su sinfonía. Sentirme viva, como si volviera a nacer. Colmarle de caricias hasta que solo fuésemos uno. Mirar al cielo y verlo siempre despejado.
     Juntar mis manos y rogar. Esperando así a que mis plegarias sean escuchadas y poder decir con voz melodiosa que me siento completa.
     Dejar el pasado atrás y volar tan alto como me dejaran las alas. Dejar de verme atrapada en cuatro paredes que no me dejan ser libre. Solo pido algo que me levante de las caídas, que me libere de este muro que he creado, algo que me dé paz.
     Echar a correr hasta que mis piernas no aguanten más, sentir la brisa del viento rozar mi cara y los rayos del sol reflejándose en mi pelo ¿verdad que es una buena sensación?

     Salir de este túnel. Tú, mi única esperanza.

                                                           Sara Ruiz, 1º BAC A



MARZO 2012

Agradecemos enormemente a colaboración seguinte por tratarse dun poema, posto que celebramos o día 21 con Olga Novo o Día da Poesía. Que mellor que uns versos vosos para conmemoralo!!!




Papel que se mezcla con tinta azul
y empalaga contenidos de rima impar.
Lluvias de frases cubiertas con sal
que surgen de una mente cargada.
Las ilusiones cubiertas de moho
sobre la manta que las guarda,
manchadas de azúcar y vino caliente,
que rejuvenecen sabiendo a canción.
Un cuarto escenario del parto,
una luz abierta tapando el mirar,
la cama ardiendo reposa las ideas
y la tinta destiñe al pasar.
Surgen composiciones absurdas,
coquetas, que quieren vibrar
en gargantas desiertas de voz
y que escurren saliva amarga.
El descanso, la paz y el sosiego
sintiéndote a gusto  descargando
las ideas, los momentos y las ilusiones
en el papel mezclado con tinta azul.

      Sara Ruiz, 1º BAC A





     Siempre me gustó quemar cosas. No era una costumbre. No soy pirómana, simplemente me gusta. Quemar papeles, fotos, recuerdos. La forma de borrar algo de tu mente o de guardarlo entre cenizas, con la imagen de su incendio. Es la mejor forma de ver las cosas como son, entre llamas. Con el humo que lo difumina todo, todo está más claro.

     Quemaba sus fotos en su habitación. Sus papeles, sus canciones. Quemaba todo lo que le pertenecía a él de un modo u otro. No quería conservar nada. Era demasiada carga. Lo veía arder como quien abre su primer regalo de cumpleaños el primer año de su vida. Con curiosidad por saber qué esconde el envoltorio pero sin saber bien qué significa.
     Después de todo este tiempo, todos los rencores, las experiencias, los momentos vividos, las alegrías, el odio, el amor, el dolor, el cariño, el llanto, los viajes, la lluvia, la tormenta sin calma, el sexo,  las otras, los otros, los abrazos, los golpes, las peleas, los sueños, los planes, los cuentos, los gritos, las huidas, las caricias, los miedos, los escondites, los logros, los secretos, los besos, el huracán, después de todo eso, lo único que le quedaba era un par de papeles escritos o dibujados que ardían juntos, haciendo saltar de entre las llamas naranjas, fugaces llamaradas rojas, azules y violetas. Era todo lo que le quedaba y lo estaba destruyendo. De todas formas ¿le servía ahora para algo? ¿Le serviría en un futuro? No. Solo servían para coger polvo. Así que por qué no disfrutar al menos de la imagen de las cenizas alborotadas volando, las llamas alocadas girando sobre sí mismas por la corriente de aire que entraba por la ventana que le permitía al menos respirar bocanadas de aire fresco sin humo, y los folios agotándose, que parecían llorar gris polvo y rojo sangre, ¿por qué no? Era lo único que le producía paz. El fuego. Acercándose por momentos peligrosamente a su ropa. Amenazándola sin conseguir lastimarla. Como todo el mundo. El fuego era una metáfora de su vida. El peligro que la seguía a todas partes, pero con el que se había acostumbrado a vivir e incluso a sentirse segura. Amenazada y segura, la antítesis de su vida.

     El fuego se apagó por sí mismo, sin llegar a tocar su piel. Las cenizas quedaban esparcidas por el suelo, levantadas y transportadas unos centímetros lejos del montón de vez en cuando por el viento. Que a la vez que avanzaba la noche se hacía más frío y profundo.
     Se levantó y se fue.
     No cogió abrigo, no cogió llaves, no dejó nota. No barrió. Simplemente se fue. Sin la intención de volver por allí más. Bastaba con el montón de ceniza, polvo y pequeños trozos de papel como carta de despedida. No volvería a verla. No volvería a tocarla. No volvería a ser su vida.
     Y ella no volvería jamás a entregar su alma. A nadie.
     No volvería jamás.                                                              
                         
                                                                                Liesel   
    
                                                                                     
                                                                              



 
     Era un día normal, de verano, y yo me disponía a ir al parque, como todas las tardes de verano. Mis únicos acompañantes eran María y mamá. Nadie más excepto ellas dos. Mis amigos. Aunque no los recuerde, no sepa su nombre, dónde están o cómo…en mi mente siguen. Revivo los momentos de diversión, los añoro, los quiero.
     Era una tarde soleada y jugábamos. ¡Jugábamos mucho! En el tobogán o en los columpios, en el  tiovivo o en aquel maldito laberinto que no conseguíamos solucionar. Daba miedo. Corríamos y saltábamos hasta que llegó el momento. Tras llegar al lugar donde mi mamá y mi hermana me esperaban con su café y mi chocolate, sí, en ese momento pasó. Me dijeron que no volvería al parque estaba enfermo. Tenía fiebre. Lloré, lloré mucho. No quería aceptar la verdad.
     Una semana después volvería al parque pero ellos no estaban. No estaban. ¿Sus vacaciones habían terminado? ¿Hugo y Abel se habían marchado? Quizás eran José y Pedro, no lo sé. Años después los vería de nuevo, pero no me reconocieron. Yo a ellos sí. Con el deseo de que ellos también me reconocieran y recordaran. Amigos.





     Lo que te rodea, todo cuanto te rodea. ¿Qué es? ¿Puedes decir que es real? ¿Por qué?
Observa el lugar en donde estás, sabes que es real porque estás allí. Porque si no fuese real no podrías llegar hasta él. Pero ¿eres tú real? No creo que puedas demostrarlo porque a quien se lo demuestres tendría que demostrar luego que él también lo es. Y así sucesivamente. Nunca llegaríamos a nada. ¿Existes? Estás convencido de que sí, porque tienes recuerdos, porque tienes fotos, porque tienes testigos, pero ¿y si eso todo tampoco fuese real? ¿Cómo sabrías entonces que tú si lo eres? ¿Y si te dijera que nunca podrás saberlo con total seguridad? Quizás eres un sueño, o estás en la imaginación de otro que te dio vida. Demuéstrame que no si eres capaz. Pero tampoco sabes si yo lo soy. Puede que nada lo sea. Ni nadie. Todo cuanto amas falso. Y tú también. Imagínatelo por un momento, ahora no existes. Libérate porque quizás mañana ya no sea nada de ti. Si no existes que más da.
Vamos al inicio. ¿Cómo empezó todo? Con una explosión dicen. Pero ¿qué fue lo que produjo esa explosión? ¿Y qué fue lo que causó eso que produjo esa explosión? ¿Y qué fue lo que hizo que eso causara lo que etcetcetcetcetcetc.
Tampoco lo sabemos. ¿Qué había cuando no había nada? ¿Qué existía cuando nada existía?
¿Qué ruido hace un árbol al caerse cuando nadie lo escucha?
¿Qué había cuando nadie podía verlo? ¿Nada? Si realmente no hubiese nada, ahora seguiría sin haberlo, aunque el “ahora” sería relativo también, porque no habría nada que indicase el tiempo.
Nada. Es la peor palabra que podrían haber inventado porque se define como si misma y nadie la puede definir de otra forma, porque nadie la ha visto, tocado, olido, sentido, nada. Es la palabra más vacía y completa que tenemos. Y la más dolorosa porque entre otras cosas, nos muestra nuestra ignorancia.




Despierto, porque ya no sueño como antes. La sensación de frío me rodea. Mis ojos se han vuelto grises, igual que el cielo que ahora veo, las calles, mi vida. Todo se ha vuelto gris y frío. Recuerdo cuando la vida tenía color, pero apenas distingo. Ahora vivo en blanco y negro.





     Viajas porque la vida es viaje. Creces porque la vida es aprendizaje. Lloras porque la vida es llanto. Ríes porque la vida es felicidad. Gritas porque la vida es miedo. Corres porque la vida es prisa. Decepcionas porque la vida es errar. Tropiezas porque la vida es traidora. Apropias porque la vida es egoísmo. Regalas porque la vida es comprada. Buscas porque la vida es no tener a dónde ir. Pierdes porque la vida es azar.  Amas porque la vida es compañía. Huyes porque la vida es solitaria. Te confundes porque la vida es contradictoria. Te equivocas porque no entiendes. Te escondes porque la vida es vergüenza. Luchas porque la vida es para valientes. Vives porque para morir tienes que vivir primero, no hay más remedio. Mueres porque todo lo vivo desaparece. Sueñas porque la vida es una realidad que prefieres no ver.
     Pero vives, porque ante todo la vida es curiosidad por saber qué es.




     El pelo grisáceo le caía sobre lo hombros. Miraba la foto en blanco y negro, más pequeña que sus manos, con los bordes recortados en forma de pequeños triángulos. Era la foto de un dibujo mucho anterior. Con la forma del cuerpo perfectamente dibujada. Las sombras negras parecían darle relieve. Daba la impresión de que si lo tocabas, tocarías también a la mujer que posó hace tantos años para aquel dibujante.
Como siempre que miraba la foto, comenzó a caer lluvia por sus mejillas onduladas. Habían pasado tantos años en los que ese sentimiento había crecido en el lugar de morir, como debería haber sido. Como lo hizo él.
A medida que el tiempo la desgastaba, más se aferraba a ese dibujo. Esa foto era el único recuerdo de su juventud que no quería olvidar. Él era lo único que había valido la pena.
A medida que el sentimiento crecía, su juventud desaparecía. Se sentía frustrada. Ya no era aquella joven que se había enamorado de quien no debía, de un perro callejero, y había posado para él.
Ahora era una anciana, solitaria, con un secreto guardado profundamente, un sentimiento que consumía todas sus fuerzas y una vida que solo existía en su memoria.




Hartos de historias de amor

     Harta de historias de príncipes  – que nadie dice que estén mal, solo que engañan  – me dispongo a intentar contar lo que es de verdad el amor. La ayuda, el apoyo. La seguridad que te pueden llegar a transmitir las personas, siempre mirando de quién se trata. La tranquilidad, cofres, personificados, con secretos. Las risas y los momentos. Sin duda las lágrimas mejor empleadas.
     Es maravilloso hacerse un hueco en el corazón de alguien y también lo es que alguien se haga un hueco en el tuyo, pero sin duda lo mejor que te puede pasar es que se den ambos casos a la vez.
     Estamos en una sociedad en la que hablar de amor es como hablar del cambio climático: Todos lo hacen sin saber ni por asomo de qué trata. Cuando tienes amor, tienes comprensión y tienes amistad con una persona, sabes que es real por lo que sientes cuando estás con ella. La dulzura de la pérdida del miedo a decir cualquier tontería porque este otro ser nunca te hará sentir mal.
     Pero como todo, el amor, también tiene una cara oculta. Supongo que cuando aceptas una aventura tienes que asumir sus riesgos, y en este caso, lo más probable es que la situación se tuerza. Confiar en alguien y que tire tu confianza a la basura, o regalarle tu cariño en una caja de cristal y que la coja con manos de mantequilla es algo que debemos aceptar: está de moda. Una injusta moda para aquellos que dan y que no reciben.

     Como con todo, no se consuela el que no quiere. Por todo lo dicho antes, quiero darle gracias a lo que sea que rige el equilibrio de este mundo por regalarme lo que tengo y por quitarme lo que no me merece.
    
     Os quiero con toda mi alma, wikihermanas.

                                                    Gemma Piñeiro, 1º BAC A


 
     Aquel día, cando me diga “Quérote”, volverei recordar todos aqueles momentos que vivimos xuntos, cando me dicía quérote, miña rula. En confío en que, logo de moito tempo, eses que hoxe son recordos volvan. De verdade que o necesito, todo é diferente dende que el non está. El sempre estaba aí para os momentos bos e malos, agora non está, pero confío en que volverá. Porque el aínda no meu corazón estará. Cando el dicía quérote princesiña, todo era branco, todo se me olvidaba, nada me preocupaba. E por iso oxalá algún día se faga realidade, fará que hoxe sexa un soño o que no pasado foi realidade.



FEBREIRO 2012



Apaga tus luces lentamente

     Dejándote la garganta en gritar su nombre, arrastrar el alma adrede en contra de tu voluntad y sentir que estás haciendo lo correcto; una vez ardida no sería comprensible quedarse incompleta. Y necesitas estallar tu cabeza, y necesitas alas; y la solución, y la medicina es tan fácil, pero permanece oculta para ti. Grita, grita, grita; grita hasta quedarte vacía; porque el camino de cristales duele en mis pies, pero el ansia por llegar es incontrolable; y, no, hago, nada, más, que, andar, en, círculos.
     Las caídas libres desde rascacielos perdieron toda emoción y mis ojos ya no se abren del todo a causa de gestos involuntarios; el "si pica: rasca " dejó de ser la solución.
     Delirios de grandeza, mentes superiores no logran alcanzarme, mi órbita desorbita demasiado arriba.
     Se acabó el momento de creer a los Smiths cuando me hablaron de aquella luz que nunca muere, se fue hace tiempo; la explosión que agotó todo el color y me mantiene ahora en penumbra.
     Logro alcanzar tus sueños cada noche, inundan mi mente, relajan mi cuerpo, me sumerjo en tu mundo y por un momento siento que quizás aquí sí pudiera permanecer. El tiempo justo. A continuación; chas; maniobra de desconexión.
     Mentir a las noches y descubrir verdades al amanecer; de todas maneras la luna dejo su glamuroso brillo a un lado para desnudarse ante mí, creyó ser mi alma gemela; fue el momento más oportuno para girarle la cara, y aun sin mirarla poder ver el dolor presente en su mueca; descomponer su orgullo, ver sus lágrimas, sentirlas en mi cara; la puñalada duele más cuando te has despojado de tus escudos.
      Ahora sí te permito decir que me comprendes.

                                                            Andrea Castro Unsain







Y sí, me considero una drogadicta

     El infinito, ¿qué es el infinito? Según se dice por ahí es el número inalcanzable al que nadie puede llegar, una cantidad sin límite o sin final…
    Nosotras, desde pequeñitas, soñamos ser princesas que buscan a un príncipe azul, mientras ellos buscan una Cenicienta que encaje en su zapato, ¿pero qué pasa cuando crecemos? Que aprendemos a  decir te quiero, pero no somos capaz de escuchar un yo a ti no, y entregamos el corazón mil veces y nos lo rompen otras mil; nunca podemos decir me rindo, pero es lo primero que hacemos; y es ahí cuando nos damos cuenta de que nos hemos convertido en auténticos yonquis, con la misma dependencia que los drogadictos necesitan cada día su droga. Y sí, puede parecer que ahora mismo estamos de pie, pero nuestras rodillas seguirán temblando cada vez que sepamos que esa persona a la que llevamos esperando tanto tiempo va a aparecer por la esquina, porque vivimos de impulsos recién salidos del corazón. Somos lo más parecido a un drogadicto que nunca dejaría su droga, por nada del mundo, porque todos necesitamos algo, todos necesitamos amar, encontrar algo o alguien que sea todo lo que necesitamos; una energía, un motor, una vitamina; esa persona por la que darías tu vida sin pensártelo ni siquiera una vez; un amor que no es mas que una droga...
     Entonces, ¿hasta qué punto son capaces de amar las personas? Yo creo que eso es a lo que realmente llamamos infinito.

                                   Karina Vázquez Carvalhais   1ºBAC   A




    
     Naquel momento que feliz era, como o necesito ao meu lado!
     Cando estaba con él todo me parecía diferente, él sempre estaba aí para apoiarme en todo. Que bonito e que pena que xa non estea! Cando estaba con el esquecíame de todo o que estaba ó nos arredor, sentíao meu, pensaba que nunca se iría do meu carón, pero cando chegou ese día nunca pensado chegou o momento de coller camiños diferentes.
     Para min,  aínda que todo o mundo diga que é unha tontería sempre estará no meu corazón e sempre será moi importante.
Por iso e porque sempre o qererei será inolvidable por sempre.

                              Lucía Pozo, 1º BAC B




XANEIRO 2012



Conservar esos besos
ocultos tras el silencio.
Dominar las palabras
sacadas una noche de ternura.
Es el callar, enmudecer a solas,
volar no siendo ave exótica.
Sonreír mientras oyes una voz,
convertir mil momentos en segundos,
es el vivir sintiendo el amor.
Es el soñar mientras se te corta el alma
viendo morir una flor,
viendo escapar de la lluvia al gorrión,
viendo el  rencor de una mirada.
Cortantes son mil escuchas,
que sientes helar dentro,
pero, ante todo y sobre todo,
no camines no apoyado
en tus recuerdos.

Vive dejando sitio,
sueña viviendo sueños,
espera tu destino envuelto en una sonrisa
y no te sentirás tan pequeño.

                               Sara Ruiz, 1º A   BAC




Anotación: Sé que ese no es el verdadero título, sino El frío modifica la trayectoria de los peces

“El agua modifica la trayectoria de los peces”

     Es el título de un libro. No me preguntes de qué trataba, pues no lo he leído ni hojeado. Simplemente leí el título en algún lugar hace mucho tiempo y me inspiró. No sé si lo que he sacado en conclusión de esa frase tiene relación con lo escrito ya o no, solo sé que es lo que yo he visto y que hoy me encontré con las fuerzas necesarias para escribirlo.
     “El agua modifica la trayectoria de los peces”. Imagínate, tú eres un pez. Un pez cualquiera, como todos. Tienes que seguir la corriente, adaptarte. Pero te niegas, crees que sabes lo que es correcto y no comprendes el porqué de que haya una corriente. Yo formo parte de esa corriente.
     ¿No has visto que hay más peces? Porque yo sí he visto tus anteriores ríos. Te adaptaste a ellos o quizás no y por eso migraste. ¿No comprendes que también tienes que adaptarte? Que otros ya hayan modificado con anterioridad sus vidas para ti, no significa que todo esté hecho, tú tienes tu parte. Y no es lo mismo cambiar que modificar, no en este contexto. Tienes que aceptar que eres como eres, sí, pero no eres perfecto, ni mucho menos. Ni tú ni nadie, pero los peces se adaptan. Modifican su camino y sus pasos. Adaptan su vida al medio en el que la desarrollan, a lo que les rodea.
     La modifican y se adaptan ellos mismos también. Lo que no quiere decir que dejen de ser quienes son.
    No me comprendes. Yo me he adaptado, he corregido mi rumbo, diseñándolo todo lo perfecto que pude para ti. Pero te niegas a seguir mi corriente, simplemente porque es diferente a tus anteriores parajes subacuáticos. Porque mi corriente es lenta pero decidida, flexible pero imperturbable. Igual que tus aletas. Intentas engañar a la corriente para que vea lo que haces como tú quieres que lo vea, intentas ocultar lo que crees oportuno que no sepa. Tú error reside en que el agua te rodea y no te has dado cuenta. El agua está un paso por delante de ti, un paso por detrás, encima, debajo y a ambos lados y conoce todos tus movimientos. Te tiene calado y, aunque siga su rumbo contigo nadando adentro como si nada, no significa que sea ciega.
     Probablemente no pensabas que tu vida desembocaría en mí. Pero lo ha hecho y me he adaptado, me has completado como río y he modificado todo mi plan para ti. ¿Pero estás tú dispuesto a, como pez, modificar tu trayectoria?
     Si crees que no soy un río con suficiente caudal para ti o que mi dirección es  incorrecta, sal ahí fuera y busca un gran mar que de verdad te cubra, habrá cientos. Sal ya, que me desbordo. Sal ahí y busca algo mejor, algo más completo, algo perfecto para ti y pelea por conseguirlo. Solo recuerda que hay más peces ahí fuera, cuidado con los que desafías, cuidado con las faldas que levantas. Cuanto más bonito, colorido o llamativo sea el estampado de flores, más abejas lo rodearán. Y tú eres alérgico.
     Pero, si al final simplemente decides quedarte, pues nada.






     Ríndete. Es inútil. Tú solo no puedes hacer nada. Solo ser un rebelde que no llega a luchador. No tienes quién te apoye, quién te enseñe, quién te ayude, quién te acompañe, quién te aguarde al otro lado de la línea. Así que, déjalo. Ríndete.
     Es lo que necesitabas oír. Para tener una excusa. Para limpiar tu conciencia. Para sentirte mejor. ¿Me equivoco? Sabes que no. Nunca me equivoco. Soy más lista que tú. Y más valiente también, cobarde. Crees que no sirve de nada intentarlo, pero tienes miedo de quedarte solo. Por eso necesitas que alguien te diga que tienes razón. Porque así sabes que habrá alguien que estará contigo cuando todo se te venga encima por abandonar. Porque así compartes las culpas y tu conciencia no sale tan dañada. Crees que así no estarás solo.
     Pero sabes que te equivocas. Sabes que son tus miedos los que te pueden y no tú a ellos como tus palabras dicen. Las palabras no demuestran nada. Tu huida lo dice TODO. Huye, corre y escóndete, si crees que así algún día llegarás a algo.
     ¿Crees que llegué hasta donde estoy evitando los problemas? ¿Crees que nací tal y como soy y con todo lo que tengo? ¿Crees de verdad que a mí me lo han dado todo hecho?
Pues claro que no. Sabes que no, porque si hubiese sido así no sabría cómo decir esto. Me explico, no podría transmitir lo aprendido a base de vivir si no hubiese vivido. No podría expresar lo que se siente en cada situación de la vida de la que hablo si no hubiese sufrido ese sentimiento. Porque quien habla así, habla, no con su voz, sino con la de la experiencia. Una voz que no se consigue llorando y corriendo a esconderte bajo las faldas de tu abuela, sino levantando la cabeza y recibiendo la bofetada de la vida. Metiendo la pata y tropezándote hasta caer.
     De errores ajenos no se aprende. De experiencias vividas cuando lo mente no alcanza a recordar no se aprende. De errores tuyos que otros cobran no se aprende. ¿Me oyes? ¿Me entiendes? ¿O ya te has hartado y has puesto en otra parte la oreja, imbécil?
     Eres un ingenuo. Porque crees que me vas a tener toda tu vida respaldándote. A mí o a quien sea. Te vas a quedar solo. Asúmelo, por pusilánime te quedarás solo.
     Cámbiame de tema, ya ves que con este me emociono. Empiezo y no paro. Mejor cámbiame de tema, huye de este, como del resto, cobarde.




    
     Cuando eres alguien increíble, especial, precioso en todos los sentidos e inteligente en cada forma de actuar pasas a ese grupo de personas llamadas "perfectas" (obviamente no lo son, pero sí un prototipo de persona aparentemente sin defectos). Cualquiera podría decir "eh, tú eres perfecta/o para mí", ¿el porqué? "por tu forma de ser o, por todo lo contrario, por tu forma de no ser". Esa gente (la gente perfecta) es una ideología más que una personalidad. Es el afán de superación por encima de los demás el no encontrarse defectos o al menos intentar disimularlos. Es no aceptar los fallos, desde los más ínfimos (una simple espinilla toca pelotas en la frente) hasta los más importantes (no te escucho porque no me interesas, escúchame tú a mí porque soy perfecto). Te miras en el espejo y piensas "joder, desde luego yo soy otra persona y no me dejaba escapar". Es incluso llegar a sentirse superior a alguien que realmente lo es.
     Todas esas personas que no pueden pasar desapercibidas por la perfección de sus vidas también son aquellas que la mayoría del resto de la sociedad anhela ser. ¿Por qué? Porque la gente es imbécil y no sabe ver sus propias virtudes. Gente que ves por la calle despampanante, con la que hablas y te sorprendes por lo bien que habla, su tranquilidad o su extraversión. Gente que nunca te daría problemas. Gente aburrida. Tal vez sí, todos buscamos ser alguien así o encontrar a alguien con esas características.
     Pues bien, yo soy de las que dicen que sin errores no se aprende, que sin problemas y sus soluciones no se madura, y que prefiero tener decepciones y estar con alguien que me dé motivos por los que preocuparme a veces (sin pasarse). Que le dé algo de emoción al día a día. No terminar en un bucle de monotonía repetitiva cada vez más deprimente y estresante.
     Yo no sé tú, pero yo me quedo con mi alguien imperfecto.

Aldara Pérez Gónzalez, 1º BAC B
    





Lo que te hace pensar sobre la vida. Lo que te hace dudar sobre lo que está bien y lo que no. Lo que hace que te plantees si la moral impuesta es aplicable a ti. Tus equivocaciones.

     Los errores existen.

     Los errores existen porque alguien dibujó una línea entre las acciones que cargaban de culpa su conciencia y las que no lo hacían. Para poder dibujarla, ese alguien tuvo que cometer igual número de actos de un lado y de otro.
     ¿Cómo juzgar actos cometidos por uno mismo como malos o buenos? ¿Solo por una moral ya impuesta? Hablar sin saber. Expresar con palabras un sabor que nunca has degustado.
     Cuando cometes tú un mal acto ¿eres capaz de juzgarte?
     Resulta difícil reconocer un error, sobre todo cuando no ves el fallo, porque sientes que hiciste lo que debías. ¿Cómo fiarte de algo que está mal solo por lo que otro dijo? No se es objetivo con uno mismo. Suele ser difícil soportar la culpa y aceptarla.
     Las acciones buenas no recompensan las malas.
     Un castigo suele aliviar más las culpas ajenas que las propias.

     Todos nos equivocamos. A todos se nos puede dar bien meter la pata.
     Los errores son lo que realmente te describe. Tus aciertos son partes interiores del puzzle que te forma. Lo que te hace ser como eres son tus errores. Las partes que hacen al puzzle encajar.

     ¿Acaso eres perfecto?



DECEMBRO 2011



¿Tan incomprensibles somos?


     Buscamos siempre lo perfecto, maravilloso, casi increíble e inalcanzable, no sabemos apreciar lo bueno de cada ocasión, no sabemos ver cómo se nos escapa aquello que tanto anhelamos aun sin darnos cuenta, no somos capaces de ser felices si no es por algún motivo.

      Creamos fuertes lazos con otras personas que pueden llevar a la dependencia, que nos atan a ellos casi sin darnos cuenta, que nos hace obsesivos por querer compartir cada momento de nuestra vida con ese otro ser humano. Llegado ese punto no sabemos cómo volver atrás, sentirte solo otra vez, sin ataduras, sin lazos, gozar de esa ansiada libertad que todos piden a gritos. Una vez llegado ese punto no sabemos cómo volver atrás, pero tampoco queremos, nos gusta sentirnos protegidos por otra persona, sentir que comparte nuestros sentimientos y emociones, sentir que no estamos solos en el mundo y que alguien es capaz de sentir la felicidad junto a... ¿MÍ? ¿Tan poco nos valoramos? ¿Nos tenemos tan poco aprecio de llegar a decir que somos poca cosa para la persona con quien queremos compartir nuestra vida, que se merece algo mejor?, ¿O todo lo contrario? Podemos ser egoístas, aprovecharnos de esa relación para buscar nuestro propio beneficio, para acabar con la incompresión y soledad que tanto nos atormenta, que al fin y al cabo es lo que nos hace seres humanos.

     Somos seres extraños, supongo, queremos todo aquello que no tenemos, buscamos siempre algo nuestro, propio, que nadie nos quite, buscamos la independencia, pero una vez conseguida nos sentimos solos, tan solos que puede llegar a ser un problema, queremos rodearnos de gente y que nos aconseje en nuestros problemas, o incluso nos los solucione, ¿No es esto un tanto hipócrita?


   La verdad es que podemos llegar a desarrollar múltiples sentimientos, lo que los caracteriza es que no tienen por qué ser verdaderos.

                                David Fuente Parrado 1º Bach








Intento fallido nº 1

     No te sientas mal, ya lo has vivido, lo sabes. Es hora de que te acostumbres. Aprende que intentándolo solo fallarás miserablemente. ¿Qué es gratificante intentarlo? No, solo te has vuelto a sentir como antes, sí, de esa manera. ¿Qué no lo echabas de menos? Te comprendo, en el fondo nos parecemos. Sí, lo sé, no llega. No, no es tu risa, no es tu felicidad. Yo hago lo mismo pero fallo,fallo miserablemente. ¿Cuándo te darás de cuenta que las vivencias ajenas no son tuyas?

     Te comprendo porque hago lo mismo. Sonrío si los demás sonríen, río y comparto risas, decepciones y enfados...si incluso hago reír! pero...no, no es mi risa la que escucho. Oigo un eco, un eco lejano que comparto con mi sonrisa, esa sonrisa efímera que me da asco, que me provoca tristeza pero no lágrimas, esa pesada soledad que no se marcha, que solo llega, transcurre y va a peor. Lo sé, tienes razón, como la vida misma.

     No te engañes, no estás solo porque yo siento lo mismo. Estoy acostumbrado a sentir lo mismo, a no tener voz, voto, iniciativa o... lágrimas, ¿para qué?


      P.D.: Cuando venía pensando, en mi cabeza, claro, salía mejor. Las palabras eran más bonitas. ¿Por qué no podemos leer las mentes? Si se pudieran plasmar los sentimientos, las ideas o los pensamientos en el momento adecuado, en el momento en el que transcurren...todo, TODO, sería mejor, pero, obviamente desde el punto de vista de la ignorancia. En fin.

Jonathan Dacuña Fernández








Pequeños momentos

Me gusta jugar al monopoli, pero solo cuando soy la banca.
Me encanta jugar a las canicas, siempre gano.
Las adivinanzas no son lo mío.
Los dardos y las cartas están bien.
El corre que te pillo tiene un pase.

    Pero qué sería de mí sin tener a alguien con quien compartir todos  estos momentos de juegos, risas, enfados, estos días alegres o tristes que siempre quedarán en nuestros recuerdos. Recuerdos de niños pequeños que, a pesar de ser tonterías, nunca los olvidaremos y desearemos volver a esos días, con esa gente y decir tonterías, muchas tonterías. Desconectar de este mundo que cada vez nos trae más quebraderos de cabeza  y pensar en la gente que queremos y nos quiere para ser feliz, aunque solo sea por un momento. Pensar en esos niños jugando en el patio del colegio saltando y riendo con una tímida sonrisa inocente. Pararse a pensar todos esos planes y sueños que hacíamos cuando éramos niños, construyendo una vida maravillosa, e intentar hacer todos esos sueños realidad, ser la persona que siempre quisiste ser. Intentar vivir la vida día a día e intentar ser feliz, muy feliz con esas personas que siempre llevarás en tu corazón, personas que formaron parte de tu vida y te enseñaron a jugar a las cartas, a tirarte de cabeza a la piscina, que te enseñaron a reír y soñar, que te enseñaron a ser feliz tal y como tú eres.

Noelia Álvarez 1ºBAC A







1. Quedan prohibidos los viajes al pasado.
2. Recordar es pasajero.
3. Lo siguiente servirá única y exclusivamente para sonreír por el presente.


   Atravesé el puente de punta a punta. Los pies se movían solos, ni dios sabe bien por qué.
Estaba, mejor dicho, me sentía borracha. Y no sabía por qué, puesto que no había bebido. Me mareaba. Temblaba. Sentía que mis oídos pitaban por dentro. Solo quería desaparecer para siempre. Para no volver jamás. ¿Quién me iba a echar de menos? Ya lo sé, nadie. ¿Para qué?

"Ya nada le tenía ningún tipo de sentido. Lo fue perdiendo por el camino hasta quedarse en números negativos. Hasta había llegado a olvidar el motivo por el que lloraba. Pero lo hacía continuamente. No se atrevía a hablarle a su corazón y confesarle la verdad, contarle lo que le restaba por el resto de su duración."

Volvía al puente. Como desde hacía mucho, mi vida se basaba en dar pasos hacia atrás, en retroceder, en no saber ni olvidar ni perdonar, en tropezar, en caer, en arrastrarme, en morir cada día un poquito.

"Hará cuánto ya que no despega ni un poquito las alas. No consigue elevar su cuerpo de este mundo repleto de mierda. Estamos todos hasta los talones, pero lo suyo dejaba el estatus de grave atrás ya hace mucho tiempo para convertirse en... He recorrido el diccionario por ella y no encuentro palabras que la represente. No es más que un espejo hecho añicos sin la capacidad de volver a ser el que era"

Miré hacia abajo. Estaba muy alto, a la inversa de mi moral. Pero ya no tenía miedo, se me había olvidado ya hace mucho tiempo. Tal vez lo dejé perdido en algún cajón de casa. Ya no estaba para los trotes a los que andaba.
He jugado a ganarme mi hueco hasta no saber dónde está. Lo que daría por perderme ahora en su mirada...

"Lo que darías por que se perdiese él. No trato de ser dura, sino realista. Es muy importante. Yo no tiraría mi vida por un puente. No se lo merece. También tienes razón: Es tu vida. Pero solo añadiré una última cosa. Jugar es de niños."

Así que miré por última vez. Esperé a que mis lágrimas rozaran la superficie del agua. Miré la forma en la que caían. Las observé sin parar en ningún tipo de momento. Aun siendo triste, me sentía en armonía. Siempre lo mismo de siempre, supongo que acabaré por acostumbrarme. Giré sobre mis pies y elevé la cabeza. Volvía mi camino, el de siempre. El de la sonrisa amable, es lo que me queda.
Y las despedidas suelen ser duras. Nunca alegran a nadie y sin dudarlo, amargan. Pero hay que ser fuertes, por el contrario, ¿Qué nos queda?

"Y siempre la misma canción. Empieza a aburrir, créeme. Ya sé que no lo puedes evitar. Pero es de esas cosas que hay que ir aprendiendo. No te voy a presionar, cada uno a su ritmo. Y, dado que el miedo es humano, nos queda perdonar."

A mí me queda cerrar los ojos y caminar hasta el final, que no sé a ciencia cierta cuándo tiene pensado llegar o venir a saludarme.
Mientras tanto, sonrío y me río de la vida.






     Romper los esquemas. Plantear tu vida alrededor de alguien y que se rompan los esquemas. Que se caiga todo al suelo solo una vez y que se destroce tu vida como si fuese un fino cristal. Demostrando que lo fuerte solo existe mientras no se choca contra algo que antes parecía inexistente. Lo que parecía tan fuerte, indestructible, destrozado.

     Nos sentíamos invencibles, capaces de todo. Unidos tan fuertemente como la luna y la tierra. Nos sentíamos uno solo. Nada del exterior penetraba en nuestra burbuja. Nada malo podía con nosotros. Hasta el fin del mundo luchando el uno por el otro. Parecía que esto no acabaría por algo tan indiferente como algo externo a nosotros, porque estábamos esposados. Incondicionalmente. Parecía.

     Planes, planes, planes, peticiones y más planes. Todo palabrería.
     Luego del golpe, recoger fragmentos. Trocito a trocito. Pegar cada parte rota para formar de nuevo la unión. Cachito a cachito.
     Hasta que ves que eres el único que se está implicando en la causa.
     Hasta que te das cuenta de que eres el único que intenta que las cosas regresen al lugar que les pertenecía.
     Hasta que sientes que tú te dejas la vida, los días y la mente y el alma en algo que el otro da por perdido, o que al otro ya no le resulta importante.

     Un error, un fallo, una supernova que explota y destruye nuestra galaxia. ¿Y qué te queda? Una puta nebulosa. Llena de jodidos átomos. Que chocan unos con otros sin llegar a unirse causando solo calor y calor. Haciendo que las temperaturas se eleven más y más. Tanto que explotas y acabas con todo.

     Olvidas todo lo bueno, te quedas con el odio y te conviertes en amargura. Un amargado sin ganas de salir de la nebulosa que te ciega y te impide.






NOVEMBRO 2011


Esta última aportación de novembro reflicte metaforicamente os sentimentos dunha vítima da violencia de xénero. A sinxela e cotidiana aspiración do fume dun cigarrillo leva a recrear as experiencias padecidas, a infancia perdida na mesma nenez, os recordos estremecedores...

MOITAS GRAZAS por expresar a vosa repulsa e por poder disfrutar dos vosos escritos.





     Veía el sol ponerse. Como de pequeña, en el balcón. A ratos acercaba el cigarro a sus labios y aspiraba el gris de la calma. Notaba cómo sus recuerdos volvían a su mente sin alterarla. Las imágenes se sucedían una tras otra sin inspirar ningún sentimiento. Dolor, amor, nostalgia, infancia. Nada que le incitase a sentir de nuevo. El gris entraba en sus pulmones hinchándolos de amargura y llenándolos de tormenta. Los truenos resonaban en su garganta con picor. Y luego salía al exterior por su nariz, tiñendo todo cuanto la rodeaba de la “tetricidad” misma de aquellos días. Aspiraba el dolor que no debía mostrar. Aspiraba las lágrimas fuertes, que querían escapar. De aquellas, si le diesen un pitillo habría estado horas escupiendo su sabor. En cambio, si le daban un golpe lo absorbía como ahora hacía con el blanco filtro del cilindro humeante. Si ahora le daban un golpe, respondería sin dudar.

     Pero ya no estaba la sombra del puño. ¿Adónde se había ido? ¿De qué habría huido el fuerte inmortal? Quizás no fuese tan invencible. Quizás temiese por su “bienestar”. Algo le hizo coger sus garras y desaparecer. Olvidar los gritos, los golpes, los ataques y marcharse a enloquecer.
     ¿Se lo habrían llevado?, como dijo mamá. No creo, creo que volverá.

     Última calada, colilla que cae al suelo. Vuelve la llama al aire y un nuevo cigarrillo a sus labios. Un cigarrillo nuevo que respira los pensamientos inertes que no le permitirán sentir otra vez.








Y para ti, ¿qué es la vida?

     Me gustaría saber quién fue el que eligió lo que estaba bien y lo que estaba mal. Creo en que después de una puerta, siempre habrá otra, que si esta es mala, habrá una buena, o que, al fin y al cabo, acabaremos encontrando la puerta más indicada para cada momento. No elegimos lo que queremos ser ni lo que queremos sentir. Yo me conformo con lo que tengo, y que si algo viene así, es porque tiene que venir. La vida nos pone a prueba, supongo que todo es cuestión de superarse, y yo lo estoy haciendo día a día, o por lo menos lo intento. Todo el mundo dice que los jóvenes de hoy no valemos para nada, pero, ¿sabéis por qué? , pues porque nos enseñasteis a caminar, pero no a levantarnos de las caídas; nos enseñasteis a hablar, pero no a rectificar nuestros errores, y también nos  enseñasteis a respetar a las personas y valorarlas, pero no nos dijisteis que muchas de ellas no lo merecen…, y aunque parezca increíble nos suele impresionar lo más común, porque a veces, en la sencillez se encuentra lo más bonito. Al ir creciendo te das cuenta de que a la vida o le plantas cara o te come, vosotros nos enseñasteis lo bonito que es el mundo, hasta que creces.

     Aun así no me doy  por vencida, solo has perdido si tú crees que lo has hecho, ¿no crees? La vida es arriesgarse y cometer errores, aprender de ellos y volverlos a cometer. Es aprovechar cada oportunidad, porque, ¿quién te dice que se te volverá a presentar? La vida es caer y levantarse, y volverse a caer y volver a levantarse, y volver a caer y tratar de volver a levantarse; ni te imaginas las bocas que llegan a traicionarte cuantas más preguntas hagas. Llegará el día en el que te des cuenta de que la vida está para reírte de ella, y no con ella. Que si te caes, solo tienes que intentar levantarte, porque es la única manera de conseguirlo. No dejar de hacer locuras. Jugar con fuego y quemarte. La vida es saber pedir perdón cuando has hecho daño; alguien dijo alguna vez, que nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos, y que si hacemos daño, debemos disculparnos. Y con todo,  la vida está para vivirla.  Y al final te acabas dando cuenta de que el tiempo corre demasiado deprisa, y lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta.

     Pues nada más que decir, para mí así es la vida; y para ti, ¿qué es la vida?

                                                               Karina Vázquez 1ºBAC A







Pensar que las cosas cambian de un momento a otro, que todo sucede por algo y que el día menos pensado sucede algo que cambia tu vida por completo. Ver que la persona que tú amas no te corresponde pero que por otra parte te quiere. ¿Es contradictorio, verdad? Bueno, esta es mi historia:
- Verano. El sol brillaba y el calor se adentraba en casa poco a poco. Ni los ventiladores ni meterse en la ducha solucionaban nada. Comer y a la piscina como era habitual en mi rutina. Quedaba con vosotras e íbamos a disfrutar de la tarde.
Sentarse en la hierba, tomar el sol, ir a darse un baño... - todo lo que un adolescente necesita para decir: ¡Soy feliz!
Me levanté y lo vi, mirándome fijamente. Cuando nuestras miradas se cruzaron hubo una conexión que sigue existiendo aún ahora, después de tantos años.
¿Se puede entender que la persona a la que quieres esté con otra persona pero aun así haga lo posible para estar contigo y no dejar a la otra?
No, claro que no se puede entender, es una tomadura de pelo.
Yo lo sabía pero ¿Por qué darme cuenta si era lo que quería?
El tiempo pasaba, muchas veces lento sobre todo cuando le dejaba de hablar, y no precisamente porque quisiera sino porque había que cortar la relación de alguna manera y esa me pareció la adecuada. El único problema es que seguimos un esquema tan perfecto que nunca falla. ¿Quieres que te lo explique?
Nos hablamos como si nada pasase, amigos nada más, nos llamamos a las noches, -nada raro- empezamos a quedar.- ¿Los amigos quedan, no? -Seguimos quedando pero, se le añaden besos, caricias y abrazos. – Vale, sé que no está bien- Lo pienso y digo no, no puede ser, entonces la relación se corta de raíz. - Y bueno, dirás, si la relación se corta de raíz por qué me estás mandando una carta tan larga para empezar contándome un día de verano y acabar contándome un amor imposible.
Bueno resulta que la cosa no acaba ahí, cuando parece que ya lo he olvidado aparece de la nada como si nunca nos hubiéramos dejado de hablar y se vuelve a repetir todo una y otra y otra vez.
Te escribo todo esto porque hoy  ha sido un día muy largo y me apetecía desahogarme con alguien. Quiero que me ayudes y que me aconsejes, lo único que no quiero es que me digas que soy estúpida. Eso lo tengo asumido. Soy estúpida.
Me despido diciéndote que tengo ganas de verte y sobre todo gracias por escucharme, bueno más bien por leerme. Espero ansiosa tu respuesta.

Te quiero, amiga.







Te necesito…

En el momento en que ves a esa persona tan especial para ti no sabes cómo reaccionar, solo sientes cómo el pulso se te acelera y cómo ese cosquilleo en el estómago te recorre sin cesar. Cuanto más se acerca más notas que tu sonrisa aumenta, y sin saber por qué, cada vez vas más rápido porque no aguantas ni un segundo más sin estar a su lado. Necesitas abrazarlo, sentirlo, tocarlo para saber que ese momento es real y no un sueño que se puede marchar…

                                                                    CARPE DIEM





¿Alguna vez has echado de menos? ¿Alguna vez has tenido miedo a perder? ¿Alguna vez has sentido que tu mundo se acababa, que no podías continuar porque tu vida se iba por un camino diferente? Seguro que te has rajado a algo por si acaso sale mal. ¿Has temblado al sentir su aliento en tu espalda? En serio, ¿Nunca has llorado por amor?

Es especial. Él es especial. Todas las situaciones que vives con él son especiales. Has aprendido tan bien a querer todo lo de él que no podrías vivir sin todo lo bueno que te da, pero tampoco sin sus pequeñas imperfecciones. Empezó apoderándose de tus tardes. Siguió por hacerse por el control de tus sueños y tu sueño. Ha terminado por hacer latir tu corazón a la vez que el suyo y ha pasado de formar parte de tu vida a serlo en su totalidad.

Y si tuvieras que amar hasta el fin; ¿Estarías dispuesto?
La duda ofende pues el fin está donde esté el fin de esta historia. Es duro darse cuenta de que se puede llegar a amar tanto que el simple hecho de la desaparición de este causaría un desorden psicológico total en ti. Tienes miedo muchas a noches a que se vaya lejos y lo haga sin ti, sin ir de tu mano. Estás demasiado acostumbrada a que él sea la mitad de ti que, si se va, te morirías por dentro.
No llores; no llores nunca más, no te preguntes por qué, no es necesario.

Seré tu sombra siempre que lo necesites. Siempre que quieras yo estaré a tu lado, encima o debajo. Estaré contigo las 24 horas del día, si no es físicamente estaré en tu corazón. Estaré en cada hoja de los libros que leas, incluso en los folios en blanco por escribir. Estaré cada noche en tus sueños y amaneceré con tus despertares
Y hasta el último día de nuestra vida te lo repetiré: Te quiero. Te quiero más que a nada. Tú eres mi pequeño universo propio. En ti me refugio de la tormenta. Odio necesitarte porque eso conlleva no tenerte conmigo.

Te voy a amar eternamente y mi causa existencial será perseguirte.

                                                               Gemma Piñeiro García, 1ºA BAC






    

     Risas, carcajadas y sonrisas, jugando a las escondidas.
     Te giras, aprovechan que no miran, piensan que no escuchas y empiezan las risas.
    ¿Y qué esperas? Sabes que nunca fuiste bien recibida. Torpe e ingenua niña. Que no creces, a pesar de tu vida.
    ¿Esperabas que te escucharan cuando hablas?
    ¿Que te miren cuando andas?
    ¿Que te entendieran cuando ríes o te apoyen cuando llores?
     Pretendes de verdad sentirte comprendida.

   ¿Adónde vas, niña? ¿Naciste ayer y no has vivido nada?¿ O es que decreces a medida que otros avanzan?
     Pobre torpe e ingenua tú.
    ¿Sabes qué ve la gente cuando te mira pequeña? Nada. Ahí está el problema. No comprendes que no pueden ver más allá de lo que tú les muestras. Y esa máscara de niña no permite que te den importancia. El mundo entero seguiría adelante sin ti, sin fijarse en tu ausencia, aunque no lo creas.

    ¿Alguien que te añore? Tonta tu esperanza, querida. Quizás en otra vida.








    

     Responsabilidad. Absorber como una esponja culpas propias y ajenas. Ser el portador de la cruz de todos. Una y otra vez. Portavoz y portador. Quien trae las palabras se lleva los gritos. Quien pide una explicación recibe preguntas con mala intención.

     Educación, intentar educarnos según sus principios, empleando el método. "Si intentas ser o saber esto, te llevaremos a lo contrario, gilipollas". Qué inútil. Tratarte como si tuvieras que saberlo todo siempre. Pobre del que sea ingenuo en este mundo de "sabidos". Aplastado y pisoteado por estar equivocado, y no por tonto, sino por estar mal informado.

     Adivinar. Vivan los adivinos que lo pueden saber todo. Sobran los estúpidos que no tienen esa capacidad  tan esencial, común y natural.

     Responsable, a su manera, llevando carga no correspondida.
    Educado, a su manera, ve por el camino que ellos vean conveniente. Si te tachan de tonto, con los tontos; si es de listo, a ver qué te toca.

    Adivino, adivina solo lo que ellos quieran, a su manera, no se te ocurra ver algo que a ellos no les convenga.








¿AMISTAD?

    Nadie dijo que la amistad fuera algo fácil, como todo en la vida necesita tiempo para crecer. Pero la base de una buena amistad es la confianza. Si no puedes confiar en la persona que tienes por amigo, si no puedes confiarle tus secretos por miedo a que no te apoye o se los cuente a los demás, esa persona no merece llamarse amigo tuyo...Porque un amigo no te da una puñalada en la espalda en cuanto te giras, ni tiene que invadir tu intimidad si sabe que a ti te molesta. Un amigo no debería fallarte así como así...
   
Por todo esto pienso que no existen los verdaderos amigos, porque tarde o temprano todos te acaban fallando. Y si por casualidad los tienes, seguro que se pueden contar con los dedos de una mano.








     Asustada. Abro la puerta del armario, miro a fondo; sé perfectamente lo que hay en cada rincón; aun así, no encuentro nada que me agrade. Rebusco entre la ropa, no sé exactamente qué busco. Algo me llama la atención, es pequeño y blanco, casi transparente. Miro mi propio reflejo: "por dios, estoy horrible". Tengo el rímel corrido del día anterior, mil nudos decoran mi larga melena y los ojos ligeramente achinados no se acostumbraron todavía a la claridad de la mañana. La camiseta deja entrever un hombro desnudo y parte de la barriga. El estrecho pantalón se ajusta a cada resquicio de las caderas. Una ráfaga de aire se cuela por la ventana revolviéndome-todavía más- el pelo. Huelo su aroma en el aire. Unas manos acarician de pronto mi cintura. Cierro los ojos, lentamente; quiero sentir su tacto al contacto con mi piel. Me envuelve poco a poco. En ese instante creo que dejé de respirar porque no noté movimiento en mis pulmones. Sus manos avanzaban valientes hasta casi rodearme del todo. Sí, sí, ahora sí que estoy segura, es su olor. Noto que se apoya en el hueco de mi cuello. Sigo con los ojos cerrados. Pero espera un segundo... llevo tres días sola en casa... Giro bruscamente el cuerpo y abro los ojos al momento. No...     
                                                  
     No hay nadie...

     Una ola de calor inunda mi cuerpo que me recorre de arriba a bajo. La rabia me hace enrojecer. Aprieto los puños, mucho, mucho más. Empieza a doler, me estoy cortando. Aprieto los dientes tan fuerte que rechinan haciendo un ruido insoportable que me taladra la cabeza. Nuevamente aprieto los ojos, pero esta vez fuerte muy fuerte. De hacer tanta tensión con todos los músculos se me va la cabeza, entreabro los ojos pero la borrosidad parcial apenas me deja distinguir los muebles de la habitación. Suelto un grito ahogado al principio que luego se convierte en un chillido de auxilio. Las piernas me traicionan haciéndome caer. El agujero se hace cada vez más y más grande en mi estómago, como siga así va a tragarme entera. Sigo gritando y la garganta empieza a escocer. Decenas de lágrimas atraviesan mi cara a la velocidad de la luz.

     !¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¿Por qué tuviste que irte? Incluso tal vez me fui yo, o los dos a la vez. Te maldigo entre susurros y sollozos, todo a un tiempo. Quiero irme de aquí, lejos, muy lejos, donde nadie me conozca y nada me recuerde a ti y a tus manías. Quiero dejar de morderme la lengua cada vez que te veo para no decirte que te quiero, que te odio, que no quiero volver a verte y que quiero verte a todas horas; que no te perdono y que no hay nada que perdonar; quiero estrangularte para que se acabe el dolor y fundirme en tus labios. Quiero dejar de soñar que me despierto y te tengo a mi lado tumbado envuelto entre las sábanas, que te acaricio y que me miras, que me besas, que me quieres, que te alegras de verme y me recibes con un: "hola princesa".



                                                                         Aldara Pérez González, 1º BAC B

                                              








Anotación: Sé que ese no es el verdadero título, sino El frío modifica la trayectoria de los peces

“El agua modifica la trayectoria de los peces.”

     Es el título de un libro. No me preguntes de qué trataba, pues no lo he leído ni hojeado. Simplemente leí el título en algún lugar hace mucho tiempo y me inspiró. No sé si lo que he sacado en conclusión de esa frase tiene relación con lo escrito ya o no, solo sé que es lo que yo he visto y que hoy me encontré con las fuerzas necesarias para escribirlo.
     “El agua modifica la trayectoria de los peces”. Imagínate, tú eres un pez. Un pez cualquiera, como todos. Tienes que seguir la corriente, adaptarte. Pero te niegas, crees que sabes lo que es correcto y no comprendes el porqué de que haya una corriente. Yo formo parte de esa corriente.
     ¿No has visto que hay más peces? Porque yo sí he visto tus anteriores ríos. Te adaptaste a ellos o quizás no y por eso migraste. ¿No comprendes que también tienes que adaptarte? Que otros ya hayan modificado con anterioridad sus vidas para ti, no significa que todo esté hecho, tú tienes tu parte. Y no es lo mismo cambiar que modificar, no en este contexto. Tienes que aceptar que eres como eres, sí, pero no eres perfecto, ni mucho menos. Ni tú ni nadie, pero los peces se adaptan. Modifican su camino y sus pasos. Adaptan su vida al medio en el que la desarrollan, a lo que les rodea.
     La modifican y se adaptan ellos mismos también. Lo que no quiere decir que dejen de ser quienes son.
     No me comprendes. Yo me he adaptado, he corregido mi rumbo, diseñándolo todo lo perfecto que pude para ti. Pero te niegas a seguir mi corriente, simplemente porque es diferente a tus anteriores parajes subacuáticos. Porque mi corriente es lenta pero decidida, flexible pero imperturbable. Igual que tus aletas. Intentas engañar a la corriente para que vea lo que haces como tú quieres que lo vea, intentas ocultar lo que crees oportuno que no sepa. Tú error reside en que el agua te rodea y no te has dado cuenta. El agua está un paso por delante de ti, un paso por detrás, encima, debajo y a ambos lados y conoce todos tus movimientos. Te tiene calado y, aunque siga su rumbo contigo nadando adentro como si nada, no significa que sea ciega.
     Probablemente no pensabas que tu vida desembocaría en mí. Pero lo ha hecho y me he adaptado, me has completado como río y he modificado todo mi plan para ti. ¿Pero estás tú dispuesto a, como pez, modificar tu trayectoria?
     Si crees que no soy un río con suficiente caudal para ti o que mi dirección es  incorrecta, sal ahí fuera y busca un gran mar que de verdad te cubra, habrá cientos. Sal ya, que me desbordo. Sal ahí y busca algo mejor, algo más completo, algo perfecto para ti y pelea por conseguirlo. Solo recuerda que hay más peces ahí fuera, cuidado con los que desafías, cuidado con las faldas que levantas. Cuanto más bonito, colorido o llamativo sea el estampado de flores, más abejas lo rodearán. Y tú eres alérgico.
     Pero, si al final simplemente decides quedarte, pues nada.


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